
Somos seres soñadores, el problema es que muchas veces es muy sencillo, felizmente quedarnos ahí anclados y volvernos anheladores perpetuos.
Me fascinó toda la vida y me asombré muchísimo al escuchar las historias en donde se hacen realidad los sueños de las personas.
Te preguntaste alguna vez ¿Dónde nacen nuestros anhelos? ¿Porque queremos lo que queremos?
Después de entrevistar a muchísimas personas que han hecho sus sueños realidad y luego de vivir una vida tal cual la soñé, percibo y sospecho que cuando nuestros más profundos anhelos nacen desde nuestro corazón, no son simples deseos, en cambio son aunque nos cueste creer recuerdos del futuro.Tenemos la capacidad de percibir nuestra vida desde otras perspectiva, nuestro corazón tiene una inteligencia propia y autónoma la cual tiene una percepción muchísimo más amplia, la cual sabe bien hacia dónde debemos dirigirnos. Es esta inteligencia la que mediante la intuición nos hace llegar a nuestro pensamientos aquellos sueños y anhelos más profundos.
Es muy probable que cuando creemos que estamos soñando determinadas cuestiones para nuestra «vida ideal», lo que realmente estamos percibiendo es un recuerdo de algo que ya pasó, es la certeza de aquello que bajo la guía de nuestro corazón vamos vivir.
Para poder entender un poco mejor esto, debemos entender que el espacio/tiempo el cual percibimos no es lineal, lo percibimos lineal, pero ni el pasado ni el futuro existen, desde una percepción cuántica es solo una frecuencia.
El tema es que si ponemos toda nuestra energía y foco en el soñar nos olvidamos de vivir el presente, que es lo único real, debemos estar bien parados en el presente confiando en nuestra intuición (voz de nuestro corazón) que desde otro punto de vista nos está dirigiendo hacia la vida más plena posible, NUESTRA VIDA.
Vivamos con consciencia el ahora, tengamos hábitos que conecten nuestros pensamientos con nuestro corazón, usemos de brújula nuestras corazonadas y DEJEMOS DE ANHELAR LA VIDA IDEAL, ¡DISFRUTEMOS LA QUE HOY TENEMOS!