LA LIBERTAD QUE SE ESCONDE DETRÁS DE LA CAPACIDAD DE RECONOCER, ENTENDER Y DIRIGIR TUS IMPULSOS

¿Alguna vez te pregunaste de dónde vienen tus deseos? ¿Por qué anhelas lo que anhelas?
Exploremos, veamos que hay en la naturaleza de nuestras ganas, nuestros deseos y anhelos.

Nuestros deseos tienen una complejidad que muchas veces desconocemos. Desde mi punto de vista actual nuestros deseos son el resultado de una compleja interacción de factores.

Habitualmente usamos las palabras «deseos», «anhelos» y «ganas de…» de forma intercambiable. Sin embargo, desde mi perspectiva cada una de estas experiencias tienen características únicas. Atreverse a darnos cuenta de estas diferencias nos ayuda a experimentar más libre, plena nuestra vida.
Ganas: Son más leves y pasajeras, a menudo relacionadas con impulsos momentáneos. Las ganas pueden surgir y desaparecer rápidamente, y generalmente están ligadas a satisfacciones inmediatas o de corto plazo. Estas están vinculadas más a nuestra biología, reflejando necesidades fisiológicas, genéticas y son la herencia de nuestra evolución. Las ganas nos otorgan libertad cuando nos permiten responder a nuestras necesidades biológicas inmediatas y nos conectan con nuestros deseos naturales. Sin embargo, pueden limitar nuestra libertad si se convierten en impulsos compulsivos que no podemos controlar o nos distraen constantemente de nuestros Deseos o Anhelos más importantes y auténticos.
Deseos: Son persistentes y fuertes, generalmente vinculados a nuestras metas. Los deseos tienden a mantenerse en el tiempo y pueden ser una fuerza motriz importante en nuestras vidas. Estos pueden estar vinculados a nuestra estructura mental y nuestras creencias. Nuestros pensamientos recurrentes, valores aprendidos y creencias arraigadas influyen en la formación de estos deseos más duraderos y orientados a metas. Los deseos nos brindan libertad cuando están alineados con nuestros valores más profundos y nos motivan a perseguir metas que nos ayudan a crecer. No obstante, pueden restringir nuestra libertad si son producto de condicionamientos sociales que no reflejan nuestro verdadero yo o se vuelven obsesivos, limitando nuestra capacidad de explorar otras formas de nuestra personalidad. impidiendo encontrar nuestra propia forma.
Anhelos: Se caracterizan por su intensidad emocional. Pueden ser profundos y conmovedores, tocando fibras sensibles de nuestro ser. Nuestros anhelos son la voz de nuestra alma. Son sentimientos intensos que a menudo conectan con algo más profundo en nosotros. Los anhelos nos conceden libertad cuando nos conectan con nuestro propósito vital y nos inspiran a buscar un significado más allá de las satisfacciones mundanas. Sin embargo, pueden disminuir nuestra libertad si se convierten en una fuente de sufrimiento constante al percibirlos como inalcanzables, o si nos hacen desconectarnos de nuestra realidad presente, viviendo constantemente en un futuro imaginado.

En el baile que experimentamos entre estos tres, nos vemos danzando entre nuestras experiencias pasadas (creencias y procesos mentales), nuestros neurotransmisores que nos dan las ganas de algo y los susurros del alma que nos guían en nuestro camino álmico o nuestro propio camino.  

Reconocer estas diferencias es un verdadero punto de inflexión en nuestro proceso de autoconocimiento. ¿Puedes identificar en tu vida actual ejemplos de cada uno?

La importancia de hacer consciente esto no debemos subestimar. En esencia, la comprensión de nuestros deseos, anhelos y ganas nos otorga un poder transformador. Este conocimiento nos da como consecuencia una libertad interior profunda y significativa. Al ser conscientes de las fuerzas que impulsan nuestras acciones y decisiones, adquirimos la capacidad de dirigir nuestra experiencia de vida con mayor intencionalidad y autenticidad. Esta consciencia se convierte así en una herramienta poderosa para nuestro crecimiento personal y nuestro camino de ser nosotros mismos.

Al experimentar esta profunda transformación. Nos convertimos en observadores y guías de nuestros impulsos, en lugar de ser prisioneros de ellos. Esta nueva perspectiva nos permite alinear nuestras acciones con nuestros deseos más profundos, creando una vida más auténtica y significativa. Además, nos convertimos en seres capaces de distinguir entre deseos superficiales y anhelos más profundos, experimentando una satisfacción vital más duradera. Esta consciencia nos guía hacia decisiones más sabias y una existencia más plena, permitiéndonos vivir de acuerdo con nuestras verdaderas aspiraciones.

Es habitual en mis escritos nombrar a Wayne Dyer y en esta oportunidad lo voy a traer con esta frase «La mayor libertad que puedes tener es la libertad de ser tú mismo».
Entender nuestros deseos, anhelos y ganas es un paso fundamental para lograr conectar con esa libertad de ser nosotros mismos. Cuando somos conscientes de estas fuerzas internas, dejamos de ser sus prisioneros y nos convertimos en sus sabios observadores y guías. Este darnos cuenta nos permite tomar decisiones alineadas con nuestra esencia, creando una vida auténtica, NUESTRA PROPIA VIDA. El poder está en vos! en LA LIBERTAD QUE SE ESCONDE DETRÁS DE LA CAPACIDAD DE RECONOCER, ENTENDER Y DIRIGIR TUS IMPULSOS.

Ariel Baldellon 🧙🏻‍♂️

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