
La calidad de una persona no se mide por su apariencia, sino por la energía y vibración que emana de su ser.
Las características de la energía que fluye a través de nosotros y que nos conecta con el universo, es la que da el tono, la belleza y el bienestar a nuestras vidas.
Las relaciones humanas se construyen en base a la frecuencia de esta energía que fluye desde dentro de nosotros. Cuando las personas tienen, en el centro de su toride energético, en su corazón, algo bondadoso y lleno de luz, son quienes conquistan con su presencia. Se crea a su alrededor un efecto de compasión que envuelve a quienes están cerca, creando un espacio seguro y acogedor.
La frecuencia y vibración de la energía de nuestro completo Ser, es quien nos une y nos hace quedarnos o alejarnos. Aunque las apariencias físicas y mentales pueden atraer nuestra mirada, y crear cierta expectativa sobre una persona, es la vibración del alma la que nos cautiva y nos conecta con su corazón. Nuestro Espíritu no miente y su vibración revela quiénes somos en realidad, qué traemos dentro nuestro y cuál es nuestra verdadera esencia.
Considero que a través de la intuición nos permitimos percibir la vibración del espíritu y el alma de los demás. Cuando nos conectamos con las características energéticas de otra persona, experimentamos una sensación de familiaridad y de cercanía que trasciende el tiempo y el espacio. Desde mi punto de vista quizás son las características energéticas las que terminan uniendo lazos profundos y duraderos a las personas.
En palabras del reconocido científico Nikola Tesla, “Si quieres encontrar los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración.” Y es que desde mi punto de vista y uniendo esta frase con las relaciones humanas, Nikola quizás quiere decir que la vibración, frecuencia y energía son elementos fundamentales en nuestras relaciones, ya que revela la verdadera esencia de las personas, quizás sea su alma hablándonos. Por más que intentemos ocultar nuestros verdaderos sentimientos y emociones, nuestra vibración siempre nos delata y revela nuestra verdadera naturaleza.
Intentando una conclusión, siento que la frecuencia y vibración de nuestro Ser, es la verdadera esencia en cada individuo y la que realmente importa en nuestras relaciones humanas. Aprender a percibir y a cultivar esto, es fundamental para crear vínculos auténticos y significativos, y sobre todo para poder encontrar la verdadera belleza en cada ser. Como regalo de todo esto y sintiéndolo más en lo interno y no tanto en lo externo, me encanta pensar que UNA PERSONA QUE EMITE UNA VIBRACIÓN POSITIVA, SE VUELVE LUZ EN LA OSCURIDAD.
Ariel Baldellon 🧙🏻♂️