
«Si crees en posibilidades ilimitadas, tendrás posibilidades ilimitadas»
Wayne Dyer
Todos llevamos dentro una magia capaz de crear, transformar y hacer realidad hasta lo imposible. Pero con frecuencia esa alquimia permanece dormida, opacada por nuestras dudas e inseguridades.
Cuando nos sentimos perdidos y no sabemos qué camino tomar, o anhelamos un sueño sin ver aún los pasos para lograrlo, es cuando más se oculta nuestro poder. Dejamos que la incertidumbre eclipse nuestra luz interior.
Sin embargo, son justamente esos momentos difíciles los que pueden conectarnos con nuestra fuerza alquímica. Al abrazar lo desconocido en lugar de resistirnos, despertamos nuestra verdadera magia.
Como amante de las neurociencias se que nuestro cerebro posee una asombrosa neuroplasticidad, lo que significa que puede hacer nuevas conexiones neuronales y adaptarse incluso en la adversidad. Investigaciones recientes demuestran que cuando nos enfrentamos a lo desconocido, se activan ciertas áreas cerebrales relacionadas con la creatividad, la resolución de problemas y la super poderosa integración de consciencia.
Cuando hay incertidumbre entran en juego la corteza prefrontal, el hipocampo y la amígdala, estas áreas se activan y fortalecen nuestra capacidad de análisis, adaptación al cambio y búsqueda de soluciones innovadoras. Así potencian nuestra resiliencia y nuestra habilidad para descubrir dones ocultos al transitar lo desconocido.
Abrazar la incertidumbre permite que nuestro cerebro explore nuevos caminos neuronales y genere insights que no surgirían de permanecer en nuestra zona de seguridad y de confort. Nuestra maravillosa neuroplasticidad nos permite evolucionar constantemente y darle luz a nuevas posibilidades, incluso en medio de la oscuridad.
A menudo queremos tener un “para qué” antes de avanzar. Pero la clave es fluir con lo que el alma sabe que es el paso correcto, aunque la mente no lo comprenda aún. Al soltar la ilusoria sensación de control y confiar en nuestro misterioso interior, los propósitos se revelarán a su debido tiempo.
Cuando tenemos fe en las posibilidades ilimitadas de nuestra alquimia interior, y somos pacientes para dejar emerger y abrimos valientemente a lo desconocido, es cuando podemos realizar cambios extraordinarios.
Durante procesos de incertidumbre, nuestra mente racional a menudo genera posibilidades que antes no habíamos contemplado, nuevos caminos que parecen abrirse ante nosotros. En un comienzo, esto puede incrementar nuestra confusión y dar la apariencia de extraviarnos aún más en el laberinto de lo desconocido.
Sin embargo, es importante comprender que estas opciones son sólo ilusiones mentales, espejismos que forman parte del proceso para llegar a nuestro destino almico. No debemos aferrarnos a ellas, sino permitirnos atravesarlas con paz para que se desvanezcan y ahí ver la certeza interior.
Estas posibilidades imaginadas son un paso necesario para expandir nuestra perspectiva y abrirnos a lo nuevo. Son el paso previo de nuestra brújula interna, que sin dudas en el momento adecuado, nos guiará hacia la opción en concordancia con nuestra alma. Cuando atravesamos con paciencia esa neblina de opciones, la verdad se revelará dentro de nosotros.
Desde mi perspectiva actual algo así es el proceso alquímico de la incertidumbre, que nos purifica y nos lleva a conectarnos con nuestra sabiduría innata.
La verdadera magia comienza cuando creemos en nuestro poder y dejamos que nuestra luz interior ilumine a su tiempo con certeza el camino, incluso en medio de la más densa oscuridad. Vivamos abrazando la creencia que LA ALQUIMIA PROPIA SE ESCONDE DETRÁS DE NUESTRAS INCERTIDUMBRES.
Ariel Baldellon