
La realidad que percibimos es un reflejo de nuestra consciencia, de cómo observamos e interpretamos el universo.
Cuando comenzamos a expandir nuestra consciencia, nuestra capacidad de darnos cuenta, descubrimos el poder de crear que está en nosotros.
La física cuántica sugiere que estamos inmersos en un campo de infinitas posibilidades que se manifiestan a través de nuestros pensamientos y percepciones. Por otro lado, las neurociencias respaldan que nuestro cerebro filtra la realidad según patrones previos. El psicoanálisis también reconoce que proyectamos en nuestra percepción del exterior los deseos y miedos inconscientes.
Todo indica que interactuamos con el mundo a través del lente de nuestra consciencia interna. Cuando trascendemos ilusiones y nos alineamos con nuestra sabiduría interna e innata, percibimos la unidad que hay en todo. Tenemos sin dudas la capacidad de tener experiencias subjetivas y de ser observadores de la realidad, tanto externa como interna.
Para mi punto de vista actual “la consciencia” somos nosotros, es el testigo silencioso detrás de todos nuestros pensamientos, emociones y acciones. Sin ella, no habría vida como la conocemos. La consciencia es fuente de identidad y nos conecta tanto con nuestro YO esencial como con la totalidad de la existencia.
A través de nuestra consciencia interpretamos y le damos significado a todo lo que experimentamos. Por eso, expandir la consciencia es clave para transformar nuestra experiencia de vida.
Cuando tenes el hábito de integrar consciencia, podemos reconocer que la realidad es un reflejo subjetivo, una proyección holográfica de nuestras creencias y percepciones. Somos co creadores, no víctimas del mundo exterior. Al transformar nuestra consciencia, abrimos la puerta a reinventar nuestras vidas y acceder a nuestras capacidades y poderes ilimitados.
Leí en una oportunidad que Einstein decía, “Lo más importante es no dejar de hacerse preguntas”. Cuestionando la realidad y expandiendo constantemente nuestra percepción accedemos a la parte divina, milagrosa mágica de nuestra experiencia de vida, recordando que SOMOS APRENDICES ETERNOS EN ESTA EXPERIENCIA CÓSMICA.
Ariel Baldellon 🧙🏻♂️